Soltar, pareciera ser el verbo o acción de moda.
Se escucha y se habla mucho de soltar.
Lo que no te enseñan es a soltar amando, porque soltar con bronca o cuando te lastiman es casi una necesidad vital.

¿Pero cómo se hace para soltar cuando el otro ser y vos se aman hasta el infinito?
¿Cómo se hace para soltar cuando te queda amor guardado en el bolsillo y el tiempo dice “hasta aca…esto es todo”?

Este post no va de receta, ni de la noticia que pude superar esta cuestión. Solo quiero compartir que aprendí a soltar y otras cosas más en las dos dolorosas despedidas de mis gatos mayores, con quien nos unía una relación hermosa.

Hace dos años partió Frida, y escribí este post y hace cuarenta días, se fue Jerónimo de 16 años. En este post lo compartí con la comunidad que me supo mandar su cariño.
Ahora estoy intentando rearmar algo nuevo, con todo lo que quedo en mí.
Porque estas experiencias te cambian, y te hacen valorar las mejores cosas de la vida, que por supuesto, no son cosas.

Nosotros no fuimos sus propietarios, ni ellos nuestras mascotas, tuvimos una relación de convivencia de alegría, de amor compartido, y fuimos familia.

Con ambos tuve una convivencia hermosa, y con Jero en especial, nuestra historia fue mágica del principio hasta el final.

Hasta el último momento nos expresamos todo el amor que nos teníamos, y se encargó de pedirnos que estemos con él y lo acompañemos hasta el último tramo del viaje de despedida. Y me respondió con besos y abrazos, aun cuando su cerebro ya no podía funcionar bien, lo cual demuestra que el amor que nos teníamos estaba intacto. Porque El Amor trasciende la materia, es pura energía.

Y se fue en mi falda rodeado de mis brazos, calor y olor. Creo que todos deberíamos irnos así, con el calor y el recuerdo de toda nuestra existencia.

Y supe que el amor más puro que pude conocer se había terminado ahí. La etapa más larga de amor incondicional de otro ser hacia mi llegaba a su fin. Y también despedí ese día a una parte de mi historia y a todo lo que fui.

Entonces, además de soltar también aprendí:
→ Acompañar lo que surge en vez de intentar imponer resultados.
→ A ser más perceptiva con las necesidades.
→ A valorar el tiempo, sobre todo el que pasamos juntos, porque era irrecuperable, de verdad.
→ Aprendí que alimentar y cuidar a otro ser a veces incluye manipular alimentos que no me gustan en lo personal.
→ Aprendí a reinterpretar aquello que antes me resultaba importante hacer.
→ Aprendí a respetar mi necesidad de tener energía sana para compartir con él, aunque eso significara relegar algunas cosas.
→ Aprendí a disfrutar y agradecer los logros o milagros diarios, sin despedirlo antes de tiempo.
→ Y sobre todo, aprendí a agradecer profundamente el haber compartido esta porción de la vida juntos.

Este post fue personalísimo, pero si no lo escribía no tendría coherencia con mi existir.

Solo te invito a reflexionar si apostarías a amar con todo tu ser a alguien que sabes de antemano que vas a perder…

Creo que ese es el mayor aprendizaje de conciencia que ellos nos dejan.

Gracias por leer…

Gaba