Este es un tema que he pulido mucho en lo personal, y que surge en las conversaciones con quienes trabajo.

Reconozcamos que no nos enseñan a vender nuestro trabajo, si quizás un producto tangible, pero cuando una misma es el producto, surgen cuestiones de marketing personal que hay que entrenar.

Tampoco culturalmente nos enseñan a generar un emprendimiento con algo que “nos sale fácil” porque es como que “no vamos a lucrar con eso”.

Acaso a los artistas, jugadores de futbol, cantantes, etc.…no les sale fácil hacer lo que hacen y ganan dinero con eso?
¿Por qué alguien no podría generar su proyecto laboral con el talento para escuchar y ayudar a otros?
¿Por qué alguien debería estar habilitado a ganar dinero solo con algo que tenga el sello “académico”?

Estas preguntas surgen una y otra vez, y es necesario que las revisemos porque responden a creencias y paradigmas de nuestras culturas latinas, de nuestros antepasados inmigrantes que vinieron a trabajar bajo relación de dependencia y quizás no sabían cómo hacerse empresarios.

Quizás estas del otro lado, y tenes esos permisos para poner tu negocio o emprendimiento, pero aprendiste a trabajar mucho y con la creencia que las cosas se ganan con trabajo duro y esfuerzo solamente.

Y en estos tiempos de cambios y de movimientos económicos tan drásticos que vivimos…especialmente Argentina- , es bastante difícil no apelar a experiencias anteriores y dolorosas.
Sentirse inseguros o parados en una arena movediza es lo más natural del mundo.
Pero creo que es el momento para focalizar en nuestros talentos. Como dice el refrán “dejar de llorar sobre la leche derramada” y ponernos en acción.

 

Es momento de poner en acción tu superpoder…ese que sale en situaciones límites, ese que pusiste a girar cuando se ponía fea la cosa.

Quizás sea la creatividad, quizás sea tu capacidad para generar vínculos de cooperación, quizás sea tu don para relacionarte con los demás. Quizás sea esa vista de lince para mirar a lo lejos y enfocada.

Yo sé que tengo varios talentos que pongo a funcionar todo el tiempo, pero uno de mis superpoderes es el de la Observación y Organización. Yo puedo ver algunas cosas que no están en orden y mejorarlas, así como encontrar los recursos escondidos y revalorizarlos, sobre todo en las personas.

 

Hoy te traigo en este post la sinopsis de un cuento de Hans Christian Andersen, que justamente habla de la conexión con la vida y con la libertad. Y también con valorizar tus dones.

Te invito también a responder:

¿Qué te impacto? ¿Qué te generaron el profesor de música, el emperador y el ruiseñor?

¿En qué situaciones de la vida identificas que eliges la libertad y en qué otras negocias un poco de ella?

Si estos temas te resuenan y quisieras saber cómo puedo ayudarte, te invito a completar este cuestionario para estar en contacto.

Abrazo,

Gaba